20minutos publica hoy un artículo en el que basándose en el informe elaborado por Caixa Catalunya, la mayoría de los jóvenes con una edad comprendida entre los 16 y 25 años prefiere trabajar (51,1%) a estudiar (tasa de escolarización 48,9%. Si se tiene en cuenta a la población inmigrante la cifra baja a 45,1%).
La FEMP está desarrollando un programa junto a las Diputaciones de Valladolid, Barcelona y Badajoz llamado "Redes territoriales de aprendizaje, cooperación e innovación en políticas de juventud" en la que en su primera fase está formando a los técnicos de dichas diputaciones la consultoría Labour Asociados. En una reunión en que a los Puntos de Información Juvenil de la Provincia, entre los que nos encontrábamos nosotros, así como al Consejo Provincial de la Juventud de Valladolid vino un técnico de dicha consultoría que nos facilitó algunos datos de modo contundente:
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Es la primera vez en la democracia que se percibe un descenso en el nivel de preparación de los jóvenes
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De un modo bastante notable, el nivel económico y social está empezando a influir en el nivel de preparación de nuestros jóvenes.
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Las ilusiones de los jóvenes se han reducido notablemente: si antes a un chaval de 10 años le preguntabas que quería ser de mayor contestaría "presidente, astronauta…", es decir, tenía ilusiones con aspirar a lo máximo, esa misma pregunta respondida hoy obtenemos un gran porcentaje cuya máxima ilusión sería tener un taller para "tunnear" coches.
¿Qué ha pasado para que la juventud no pretenda aspirar a más?. El propio técnico destacó un emperoramiento del entono familiar en la motivación y creación de espectativas a los jóvenes. Independientemente del nivel económico, los padres querían que sus hijos aspirasen a ser más que lo que ellos habían sido. Hoy, ante unos problemas de los hijos ante los estudios, en una familia con pocos recursos, la repuesta más problable sería "pues ya sabes, a trabajar como tu padre". Esa misma situación en un entorno familiar con más posibilidades económicas sería fácilmente "pues ya sabes, a dedicarlo más tiempo". "No estamos ante la peor generación de jóvenes de nuestra historia reciente, sino de la peor generación de adultos. Los jóvenes no salen hechos de un modo, les educa su entorno" aseveró el propio técnico.
En el propio artículo del diario se recogen unas declaraciones de una técnico que trabaja en materia de juventud , Carme Turó, que afirma que jóvenes "carecen de un entorno motivador para seguir estudiando".
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